"Más de l@ Normal"
(Comentarios, al fondo).
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Más de l@ Normal
Ante todo, pedir disculpas por la utilización del barbarismo @ que he empleado en el título.
Uno de mis correspondientes por Internet me llamó la atención, hace tiempo, por haberle dirigido un escrito que contenía la dichosa @.
Me decía:
"En tu último tocho vide alguna que otra "modelnidad" en forma de @. Consternóme.
Te ilustro acerca del hecho agropecuario siguiente: la @ es la unidad de peso utilizada para cuantificar la cantidad de cerdo que pende de la romana y ha de ser pasto de los humanos.
Por tanto, a mí no me gusta ser tildado de marrano, puerco, chancho, gorrino, cochino ni otros sinónimos. De lo que se infiere que tengo por norma no leer nada que venga cargado de arrobas porque sostener el papiro resulta pesado, e intentar descifrallo, aún más".
A lo que contesté que, para mí, una arroba siempre vino a ser una unidad de medida de peso para líquidos, de entre once litros y medio y dieciséis litros, según lugares, y que siempre la había relacionado con una damajuana de vino mosto bien repleta. Y, de lejos, a los garfios de romana.
He de aclarar, además, que nunca tildaré a tan amable señor de animal que se nutre de algarrobas. Tampoco, de animal que trasiega vino por arrobas.
El símbolo @ no está admitido en el DRAE más rabioso (por su última actualización) como letra final de un presunto artículo ambivalente. Así que ruego a vuesas mercedes que sepan disculpar mi atrevimiento.
Sirva todo eso para dar entrada al tema que hoy me ocupa: no es LO normal que se haya tardado tanto en la rehabilitación del edificio de LA Normal, aunque siempre se ha dicho que "las obras de palacio van despacio".
Pero quizás esa misma tardanza sea la causante de que varios antiguos alumnos de la misma nos estemos animando a rememorar, por partes, la vida de dicho edificio. O en dicho edificio.
En estos momentos, más me preocupa el hecho de desconocer a dónde habrá ido a parar aquel esqueleto que pendía de una especie de percha junto al pupitre que me fue asignado, y desde el que podía contemplar la Casa del Americano. En realidad, se trataba de una 'joven esqueleta', al decir de un sabio profesor. Lo que me animara, en alguna ocasión, a acariciarle tiernamente las falanges de su extremidad superior derecha.
Ya, de muy niño, escuchaba a mi madre hablar de sus estudios en la Normal, de los nombres de algunas de sus compañeras (que no puedo recordar) y de los nombres de algunos de sus profesores. Efectivamente, hablaba de Hermenegildo Lanz (abuelo, según creo, del director del teatro de marionetas "Etcétera" ), de doña Gloria Giner, esposa de don Fernando de los Ríos (de quien siempre añadía que era un perfecto caballero), de don Manuel Vargas...
Es muy posible que mi madre (Mª Ascensión Jiménez) fuese compañera de clase de doña Mercedes Gómez Vico, dado que, como ésta afirma, también cursó dos veces los estudios de Magisterio, al instaurarse el Plan Profesional.
Personalmente, llegué a conocer a don Manuel Vargas, pues siguió manteniendo amistad con mi familia y nos visitaba a veces, amén de que fuese profesor particular de parte de mi parentela algunos años mayor que yo (hermanos y primos hermanos), por lo que también tuve acceso a su casa, sita, si mal no recuerdo, en la Carrera de la Virgen o en calle aledaña. Eso fue hacia 1.954. De don Manuel Vargas, conservo un cuaderno de apuntes de Matemáticas de gran tamaño escritos de su puño y letra. Fue, por tanto, maestro de dos generaciones de mi familia. Y también recuerdo que tenía un hijo muy empollón que terminaba la carrera de Medicina por aquel tiempo, y que ahora debe contar 73 años.
Otros contactos indirectos con la Normal fueron los que tuve a través de mis maestros don Antonio Calvo-Flores y don Salomón (suegro del ex-rector de la Universidad, Vida Soria), a quien los chaveas llamábamos "don Salamón", al parecido modo en que, en Granada, la cifra "seis" solía pronunciarse "sais". Todo ello, en el colegio público del Barrio de Fígares, y debido al personal empeño de mi madre, antes de que me enviase a estudiar el bachillerato en los Escolapios.
Otro profesor particular de mis hermanos mayores, antes de 1.956, fue don Agustín Martín, un joven alto y delgado, muy serio, que venía a casa a dar las clases.
Sin embargo, mi primer encuentro personal con la Normal no tuvo nada que ver con los estudios de Magisterio, sino con los musicales. Allí se cobijaba el errático Real Conservatorio de Música "Victoria Eugenia". Y allí fue, pues, donde me examiné de los primeros cursos de Solfeo, cuyas clases recibía, también de modo particular, de Paquita Alonso en la casa de la calle Afán de Ribera que compartía con sus hermanas. Durante esos exámenes conocí a don Adolfo Montero y a don Valentín Ruiz Aznar. Lo que recuerdo con más emoción son los pasteles acompañados de café con leche a los que me invitaba Paquita Alonso al salir del Conservatorio-Normal en un establecimiento que estaba ubicado (quizás, quizás...) en el edificio de estilo modernista que en la Gran Vía se enfrenta a la Casa del Americano.
Años más tarde, ya, a mitad de los sesenta, me matriculé en Magisterio, tras algún curso en la Facultad de Económicas de Málaga y un más que molesto proceso renal que me hiciera desistir de estar viajando, de ida y vuelta, a Málaga.
En la Normal, me reencontré con don Agustín, el delgado y serio profesor de Matemáticas.
También, con don Manuel Vallecillos, quien otrora fuese mi profesor de Historia del Arte y de la Cultura en los Escolapios.
Y tuve de profesora a doña Tadea Fuentes, quien, tras leer algunos de los trabajos que le llevaba, me animase a escribir una novela corta de estructura epistolar que publiqué durante el siguiente verano y que me valió las iras de mis compañeros de pandilla.
Otro fuerte cólico nefrítico me postró en cama durante varios meses, apartándome definitivamente de los estudios de Magisterio.
No sin antes haber aprendido a hacer pajaritas de papel (y ollicas, que ¡anda, que no eran difíciles!) en las clases de Trabajos Manuales que recibíamos en uno de los torreones del edificio al que todos llamábamos 'el palomar'.
Lo que me vino de perillas para mi posterior vida de oficinista.
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Antonio Gualda Jiménez.
Granada. Noviembre de 2003.
8 Copyright by Antonio Gualda Jiménez.
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Comentario de Sandra Bonomi (Brasil, 29 de Noviembre de 2003):
(Sandra Bonomi es brasileña, y su español no es perfecto, por lo que hay que saber disculpar sus pequeñas erratas).
Mi querido @migo Antonio Gualda Jiménez:
Mucho me reí de las @ tuyas y del señor que las contestó. Ahora soy yo que voy a colocar mis @ donde las quiero yo:
@ntonico @mado @migo Mío.
Qué Granada pueda @mar a tí como tú la @mas a ella y yo @mo a tí.
@precio mucho tu trabajo tu inteligencia y sensibilidad .
Gracias siempre por enviar tus mensajes .
@gradecida te envío un besote verde-@marillo pleno de ternura.
Tu siempre @miga
Sandra.
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http://gualda.galeon.com/id169.htm